Sabemos que los lugares de poder son emplazamientos de culto. Por esa razón diversas culturas han ido erigiendo diversos templos sobre un mismo emplazamiento, interpretando dicho poder desde el paradigma de una u otra religión.
Un lugar de poder que recuerdo de manera especial es la basílica de San Clemente, en Roma. Este edificio no es de los más visitados por los turistas, pero guarda en su interior un pequeño tesoro. Es un edificio con 3 niveles de construcción y una de las basílicas más antiguas del cristianismo y de Roma
La basílica superior fue construida en 1108 tras un importante ataque de los normandos 30 años antes. Si descendemos a la basílica inferior nos encontramos con trazado más amplio y el edificio original del siglo IV. En sus muros aparecen ricas pinturas paleocristinas y los restos de San Clemente. Pero si seguimos descendiendo aún más, llegamos al tercer nivel. En el se encuentran unas estructuras casi intactas y pertenecientes a un templo dedicado al dios persa Mitra. Una escuela para iniciarse en el culto de este dios.
Esta religión se expandió por el Imperio Romano en el siglo I y compitió con el cristianismo, además de compartir rituales similares. Dentro de estas estructuras y a varias decenas de metros por debajo del suelo urbano de Roma se encuentra el mithraeum. Una habitación circular con bancos de piedra exteriores donde se realizaban rituales de iniciación. También se conserva el altar a Mitra cortándole la lengua a un toro y un segundo altar donde aparece la serpiente de la regeneración. Cerca también hay un caudaloso canal de agua subterráneo. Este lugar claramente es un sitio de poder. Las sensaciones que una persona puede tener en este lugar serán totalmente diversas. Personalmente mi experiencia fue muy particular: intimismo, euforia, recogimiento y energía. El lugar, es obviamente sugerente y solo podemos ceñirnos a los datos. Los cristianos conservaron el lugar y permitieron el uso del mithraerum hasta bien entrado el siglo IV. Si visitas Roma, no pierdas la oportunidad de visitar este lugar permítete simplemente sentir.
Otro lugar donde se erigió un edificio sobre un lugar de poder es el Monasterio del Escorial en Madrid. En este caso la tradición cuenta que en este lugar se encontraba la puerta al infierno y Felipe II destinó tiempo y grandes recursos para la elección exacta en España del lugar donde construir su obra arquitectónica magna. Sería altamente complejo hablar ahora de de las proporciones del edificio, su simbolismo, idiosincrasia del lugar y proceso de construcción. El Escorial atesora la mayor colección de reliquias de la cristiandad y fue construido para “taponar” la supuesta entrada al infierno. En este ejemplo, a diferencia de la basílica de San Clemente, la construcción trata de anular un lugar de poder denominado negativo. Son numerosas las apariciones marianas en lugares de poder (como por ejemplo el Escorial) y otras manifestaciones paranormales o paracientíficas (esferas luminosas, fenómenos OVNI, alteraciones del continuo tiempo, etc.)
Una cuestión interesante seria estudiar los aspectos comunes de todas estas manifestaciones.
En tercer ejemplo de cercania, convivencia y transformación de la tradición, lo podemos encontrar en una población cercana a Valencia. Se trata del Parque de San Vicente de Llíria. Este parque situado a 2 kilómetros de la población está presidido por grandes arboledas y un gran estanque. El agua es el elemento vinculante de poder en este lugar y de sus alrededores. Por ejemplo en el año 1410, San Vicente Ferrer hizo brotar agua de una fuente que se había secado en este lugar ante sorpresa de los lugareños y en su honor se construyó una pequeña ermita situada en un lateral del parque. La tradición dice que esta fuente nunca ha dejado de manar. Pero es que hace 2000 años existía ya en este lugar y así se ha constatado un templo romano dedicado a las ninfas (seres mitológicos vinculados al agua y que otras culturas asimilan a las hadas), por lo que suponemos que el elemento agua ya estaba presente. De este templo apenas quedan restos. El agua también es protagonista en el cercano oráculo romano de Llíria y en sus termas. Un complejo de hidroterapia que en su época fue el más grande la Hispania romana. Hoy en día, al igual que durante los últimos 2000 años, grupos de edetanos caminan todos los días hasta el Parque de San Vicente, como si de una seudo romeria se tratase. Personas haciendo ejercicio, paseando, en bici… todos los días contemplo un ir y devenir de personas desde la población al parque y viceversa. Y la motivación en común que tiene toda esta gente es visitar de manera cotidiana un lugar donde uno se encuentra bien.
Vemos entonces como la tradición se transforma ante lugares que ejercen su atracción. La interpretación de estos lugares cambia con cada cultura, pero su poder permanece.
Te invito a descubrir estos lugares públicos o privados y seguir sumergiéndote en otros misterios que analizaremos en mayor profundidad.