jueves, 28 de julio de 2011

Lugares de Poder. Parte Primera

Los lugares de poder se definen de manera simple.

Un lugar de poder es aquel que lo tiene.

 Como ves la definición de un concepto se construye desde lo que no es. Esto es extremadamente habitual en el pensamiento filosófico occidental.

A partir de esta primera aproximación, vamos a seguir desarrollando el concepto de “lugar de poder”.

 Los lugares de poder son diferentes a los lugares que no lo son y lo que les diferencia es que tienen poder. Pero ¿A que nos referimos cuando decimos poder?

Denominamos, en este caso, poder, a la capacidad  para generar cambios significativos en los habitantes de ese lugar. Y además cambios que no son generados por otros lugares que no poseen dicho poder o capacidad.

 Por tanto introducimos otro elemento: pueden producir cambios.


Los cambios que se producen son significativos si las personas habitan en esos lugares. Esto significa que el tiempo de permanencia de la persona en un lugar de poder debe de ser lo suficiente largo para que se puedan dar estos cambios. Y estos cambios son cambios físicos y psíquicos. Una persona que visita o permanece durante poco tiempo en un lugar de poder también podría experimentar cambios. Estos cambios también afectan a la flora y fauna del lugar creando un determinado ambiente que influye sobre la persona.


Pero otra premisa importante para que se puedan dar esos cambios es que las personas que están en estos lugares deben de estar abiertas a dichas experiencias, deben poseer determinada sensibilidad para que el poder pueda actuar.  

Hemos dicho que los lugares de poder, pueden producir cambios, es decir, tienen la capacidad de producir cambios, pero no significa que absolutamente siempre lo hagan y en todo caso la persona es fundamental en esta ecuación. Obviamente la persona predispuesta a determinadas creencia puede llegar a sugestionarse. El primer paso para que se produzca un cambio, es creer que es posible. Y el poder de la sugestión es incuestionable. Pero esto no explicaría los cambios que se producen en la flora y fauna del lugar.

De hecho los antiguos sabían de la existencia de un lugar de poder, entre otras cosas, porque allí los animales tenían determinados comportamientos. Estaban más tranquilos, procreaban más, acudían siempre a ese lugar, etc.

Algunas personas pueden pensar que este comportamiento de determinados animales se debe a las condiciones del lugar (mayor cantidad de agua, mejores pastos, frondosas arboledas, etc.). Pero entonces debemos hacernos las siguientes preguntas:

1.¿Tienen estos lugares características peculiares y por ello les otorgamos lo que denominamos “poder” sin realmente tenerlo?

2. ¿O debemos pensar que debido a ese “poder” la consecuencia es que estos lugares tienen determinadas características?

Nos encontramos con una incógnita no resuelta. ¿Qué es la causa y que es la consecuencia?

Como en muchas ocasiones, causa y efecto posiblemente sean recíprocos, pero invito a quien quiera a que opine sobre esta cuestión.

En todo caso, hoy sabemos que los ambientes ejercen influencias notables sobre el estado de ánimo y conciencia de las personas. De esta manera un amplio loft decorado con muebles modernos y minimalistas ejerce una influencia muy diferente al que pueda ejercer un pequeña casita de madera con chimenea y muebles rústicos.

Esto aplicado a la naturaleza y al paisaje es un conocimiento que utilizaban nuestros antepasados.

En la antigüedad las personas prestaban más atención a su entorno inmediato, a la posición de los astros, a los fenómenos meteorológicos, al ritmo de las cosechas…Por tanto poseían una mayor sensibilidad hacía los fenómenos de la naturaleza, puesto que dependían de ella y vivían en una mayor armonía.

Hoy en día esta sensibilidad prácticamente la hemos perdido. No obstante cuando estamos en un lugar de poder solemos recocerlo.

Estos lugares de ejercen un poder que podemos denominar objetivo y subjetivo.

Un poder objetivo es aquel que podemos medir desde los parámetros de la física y la química: mayor cantidad de agua, alteraciones electromagnéticas, confluencia de corrientes subterráneas, corrientes de viento, efectos acústicos, orografía del terreno, composición de los suelos, etc.

El poder subjetivo es aquel que otorgan las personas a determinado lugar. Son las consecuencias del poder lugar. Desde un punto de vista científico muchas de estas consecuencias también se pueden medir. Estas consecuencias suelen ser alteraciones neuronales u hormonales, pero que en general afectan a nuestro nivel de conciencia.

Personalmente el poder subjetivo me resulta mucho más atractivo. Sería del efecto que experimenta una persona al estar en un lugar determinado independientemente de su motivación. Es decir, si una persona tiene una alta motivación a recuperarse de una enfermedad y además posee determinadas creencias religiosas, podría experimentar una mejora de su estado acudiendo a un lugar de poder. Pero lo que realmente es curioso, es el efecto que determinados lugares ejercen sobre las personas independientemente de su motivación o estado inicial. En este caso no podríamos hablar del efecto de la sugestión.

Antes decía que los antiguos conservaban este conocimiento o sensibilidad para elegir los lugares de poder. Esto les permitía por ejemplo, erigir templos en determinados lugares. Siguiendo con el ejemplo, la mayoría de las catedrales se han construido sobre otros templos que del mismo modo se habían erigido en lugares de poder. En algunas de ellas, confluyen ríos subterráneos, por ejemplo la Catedral de Santiago o la Catedral de León.

Como vemos en el poder subjetivo tiene una gran importancia la tradición.

En la próxima entrega hablaré sobre lugares concretos que personalmente he visitado en varias ocasiones y como estos lugares han sido frecuentados por diversos pueblos a lo largo de la historia con la intención de comulgar o recibir dicho poder.